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HISTORIA

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Una ocasión, el Hermano (De La Salle) Miguel Cacho Villa, presenció en el Tribunal de Menores que un policía golpeaba brutalmente a un niño que trataba de escapar, entonces intervino inmediatamente para defenderlo y lo llevó ante el Director del Tribunal.

Dicho suceso llegó a oídos de su consejero, Monseñor Luis María Martínez (primer Arzobispo Primado de México), quien lo animó para que iniciara visitas periódicas al Tribunal. El Hermano Cacho estaba convencido de que era posible ayudar a los menores de otra forma y desconocía que Dios tenía un camino reservado para él. Respaldado por Mons. Martínez, se decidió a dejar el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas para dedicarse por completo a la fundación del Internado Infantil Guadalupano, un 30 de enero de 1954.



30 AÑOS DESPUÉS

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Los próximos treinta años de su vida los pasó entre la niñez desamparada, desprotegida y en conflicto con la ley. El Hermano Cacho veló por ellos, por su manutención, formación y educación, y en 1984, preocupado por la continuidad de su obra y el futuro de los niños, confió el Internado, a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, quienes desde entonces animan y dirigen esta gran obra bajo la guía e inspiración lasallista, forjando un Modelo Educativo de Intervención Integral, que ha ayudado a abrir y trazar caminos nunca antes recorridos, sentando precedentes y generando herramientas útiles para la efectiva intervención en la vida de sus niños.

El Hermano Miguel Cacho murió tranquilo meses después en su natal Michoacán un 28 de julio de 1984, dejando un gran legado, ya que cada niño en el Internado encuentra no sólo un hogar, sino la oportunidad de un proyecto de vida renovado.



EN LA ACTUALIDAD

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Hoy, orgullosamente celebramos las primeras seis décadas de abrazar a cientos de niños, quienes han confiado en nosotros y han llenado de risas, satisfacciones y orgullo nuestros corazones. Continuamos comprometidos con esta gran obra, que sin duda, es una oportunidad para cambiar la realidad de nuestro país.

Atendiendo a nuestra niñez lograremos dar esperanza a la humanidad.

Gracias a todas las personas que se han sumado a esta causa, que creen en ella y actúan por ella. ¡Bienvenidos al Internado Infantil Guadalupano!